Protección para tu vehículo estés donde estés
Tu auto forma parte importante de tu día a día: te lleva al trabajo, te permite viajar, transportar a tu familia y cumplir con tus actividades. Pero incluso cuando...
Tu auto forma parte importante de tu día a día: te lleva al trabajo, te permite viajar, transportar a tu familia y cumplir con tus actividades. Pero incluso cuando...
Aladdín frota la lámpara y ve hecho realidad su deseo de ser sultán, rodeado de lujos. Un niño de apenas 11 años da un giro radical a su vida cuando recibe un cheque en blanco que inmediatamente cambia en el banco por un millón de dólares. Crecemos con la idea de que, tras pedir un deseo, al abrir los ojos, veremos satisfechas todas nuestras necesidades y podremos dedicar el resto de la vida al esparcimiento y el ocio.
La realidad, tristemente, la mayoría de las veces se parece más bien a lo que cuenta la conocida parábola del hijo pródigo. ¿Recuerdas la suerte de ese personaje después de despilfarrar la herencia que su padre le anticipa? Antes de volver arrepentido a casa, el hijo pródigo desempeña todo tipo de oficios e incluso duerme en un chiquero.
Arroz con leche me quiero casar... ¿Te quieres casar? Eso está perfecto. Y si ya te lo planteaste con seriedad, sabrás que este deseo no se cumple con la sencillez con que se cantaba aquella ronda infantil. Tu boda sin duda será un hito en tu vida. Y, como uno de los días más importantes de tu vida, demanda preparación, preparación que, en el caso de una boda, en buena parte es económica.
Ante uno de los momentos más significativos de nuestra vida no solemos considerar, en un primer momento, el costo, pues elaborar un presupuesto y calcular el precio aproximado de la boda quizá nos parezca lo menos romántico del mundo. Sin embargo, no tiene por qué ser así.
¿Entregarías las llaves de tu casa a cualquier desconocido? ¿Le prestarías tu tarjeta de crédito a la primera persona que se cruce contigo por la calle? Las preguntas casi son necias; de antemano, sabemos que responderás: "¡No! ¡Jamás!" Porque cuando alguien tiene acceso a nuestro hogar éste pasa a formar parte de la esfera pública y se diluyen nociones como esfuerzo personal, pertenencia, privacidad, diferencia e intimidad.
Sin embargo, la respuesta deja de ser obvia cuando planteamos casos análogos a éstos. No nos parece obvio, por ejemplo, utilizar nuestra fecha de cumpleaños como contraseña a pesar de que forma parte de nuestra Clave Única de Registro de Población (CURP) o la mantengamos como información pública en nuestras redes sociales. Y, por un sentido de practicidad mal entendido, disculpamos el descuido de llevar nuestros NIP escritos, a la vista de todos, en la funda del celular. Entre esto y darle las llaves de tu casa a un desconocido no hay mucha diferencia.
Siniestro es un término que parece augurar todo tipo de sucesos infelices, desgracias. No es casual: si bien el latín sinister, del que procede, principalmente se utilizaba para referirse a la mano izquierda, también se empleaba para anunciar algo negativo o funesto cuando, en un augurio, las aves auspiciales alzaban el vuelo hacia la izquierda.
En Halloween esta palabra nos dispone al susto e incrementa nuestros temores, y el diccionario nada hace para darnos un poco de tranquilidad. Así que, cuando nos sale al encuentro en un contrato de seguros, nos resulta de lo más normal pasarla por alto, como evitándola. Pero ¿deberíamos actuar así?
Sí, esta vez sí vas a ahorrar... Lo sabemos. Porque ¿a poco no lo prometes cada mes? Y, sin embargo, el ahorro brilla por su ausencia, ¿no?
Como tú, Chava Flores, el popular cantante mexicano, era muy consciente de estas intenciones pocas veces cumplidas. Incluso compuso una canción sobre el tema: "Peso sobre peso", donde nos confirma que "Yo por eso no soy rico, por ser despilfarrador".
Estudiantes, diploma en mano, sonriendo. Una chica dirigiendo algunas palabras a sus compañeros desde un estrado. Birretes elevándose hacia el cielo. Éstas podrían ser tres imágenes de una película. Sí, pero también son imágenes que nuestra mente ha dibujado una y otra vez, seguramente con nuestros hijos como protagonistas. Porque llegará el día en que terminen sus estudios y comiencen su vida profesional; el día en que tengan que desplegar las alas y dejar el nido. Con decisión, sin miedo.
Una de las películas más emblemáticas de los estudios Pixar, Up! Una aventura de altura, comienza con una secuencia memorable. Carl y Ellie se vuelven amigos, crecen compartiendo sus pasiones y, ya adultos, se casan. Como espectadores, nos entristece atestiguar su imposibilidad de tener hijos, pero luego nos entusiasma sus esfuerzos por ahorrar para cumplir el sueño de ella: viajar a Cataratas del Paraíso. Una ponchadura de llanta y una fractura obligan a la pareja a romper la alcancía en más de una ocasión. Al final Ellie no consigue ver su sueño realizado porque la muerte se le adelanta. Sin embargo, el anhelo de viajar no se queda allí y se convierte en la motivación que da pie al resto de la historia.
"We are accidents waiting, waiting to happen" ("Somos accidentes en espera, en espera de ocurrir"), dice una canción del grupo de rock británico Radiohead. ¿Tiene algo de verdad esta frase que de entrada suena trágica? Para responder, pongamos por caso dos situaciones: una torcedura y un accidente vehicular.
En nuestro día a día es fácil olvidar que los niños pueden estar en un riesgo constante de sufrir accidentes o lesiones. Entre juegos, diversión, deberes y clases, es de vital importancia saber manejar una urgencia con ellos. Es por esto que hoy queremos introducirte al tema de reanimación cardiopulmonar (RCP) para niños y la importancia de que todo padre de familia o persona que conviva con ellos se certifique en primeros auxilios y RCP.